DESDE EL MIRADOR, UN VISTAZO A LA COYUNTURA
POLÍTICA EN CHILE. ABRIL 2026.
Hace tres semanas, producido el cambio de
Gobierno el paisaje político de Chile cambió radicalmente.
Junto a la instalación del nuevo Gobierno se
cambia el 100% de la Cámara de Diputados y
el 50% del Senado.
Ocurre con ello el significativo “trasvasije” de
los equilibrios de poder y contrapesos que caracterizaba hasta ayer el
funcionamiento del sistema político.
El efecto esperado de aquello puede ser todavía
mayor considerando que,el gran acierto que ha tenido la derecha chilena
durante el último siglo ha sido gobernar sin ganar las elecciones.
II
Durante este lapso de tiempo la derecha ha
gobernado el país durante los 17 años que duró la dictadura militar encabezada
por Pinochet.
Antes que eso, lo hizo con Jorge Alessandri,
representando los partidos de derecha de la época, experiencia que duró
solo seis años, 1958 - 1964, al final de los cuales debió entregar el Gobierno,
no al radicalismo, del cual lo recibió, sino a la Democracia Cristiana,
identificada, al igual que el partido radical, por aquellos años, con el centro
político.
De vuelta a la democracia la derecha económica,
inspirada en el neoliberalismo, la
constitución de Jaime Guzmán, y, cohabitando el poder con las fuerzas
militares, continuó gobernando durante las administraciones hegemonizadas
primero por la centroizquierda articulada en el marco de la coalición de
Gobierno identificada como la Concertación de Partidos por la
Democracia.
Acabado el llamado proceso de transición, e
incluso durante los últimos 20 años, en el marco de un intervalo donde se
sucede la alternancia con una coalición de centroderecha hegemonizada por la
derecha liberal (motejada después por el neofascismo como “derechita cobarde”),
la situación no varía fundamentalmente.
Sin considerar los escasos, e históricamente
insignificantes, tres años que duró la experiencia de Gobierno de la Unidad
Popular, podemos decir que, sólo en los últimos cuatro años, con
estallido social de por medio, se crean las condiciones para que, identificado
con el ideario socialista, “un progresismo mas
impoluto”, disputa realmente la hegemonía mediante un Gobierno con presencia
importante de sectores ubicados más a la izquierda, partido comunista
incluido.
III
¿Cómo ha logrado aquello?
La derecha ha gobernado el país mediante un
manejo y uso eficiente de lo que se conoce como los poderes fácticos, esto es.
Las instituciones que forman parte del poder
económico (encabezadas por las que configuran el sistema monopólico y
financiero).
El uso malicioso, malintencionado e intresado de
las propias instituciones que forman parte del sistema político, e incluso del
sistema judicial, estas últimas intervenidas para no juzgar conforme a derecho,
sino conforme a la defensa de los intereses de las elites.
La prensa hegemónica y en el último tiempo las
redes sociales que, controladas por las propias elites y haciendo uso, al
filo de la legalidad, de instrumentos comunicacionales como de las fake news y
pos verdades han ejercido presiones capaces de elegir y derribar Gobiernos y
candidatos ..... o candidatas antes de ser elegido(a)s.
Los núcleos de estudio generadores de pensamiento
instalados en algunas Universidades o centros privados de estudio financiados
por empresas y en algunos casos por el propio Estado.
Las fuerzas armadas y en menor medida una parte
de las jerarquías clericales y evangélicas.
Esta es la primera idea que hay que instalar a la
hora de describir el paisaje político bosquejado con la presencia de un
Gobierno identificado con una coalición de derecha hegemonizada por el
neofascismo.
Se trata entonces de un paisaje político donde el
Gobierno, con las presiones de los poderes fácticos a su favor, no tendrá
contrapeso para gobernar utilizando la institucionalidad plena de los tres
poderes del Estado.
Y a su derecha, un ex candidato presidencial y su
partido vigilante para evitar que se contamine con la derecha tradicional, de
corte mas liberal, con la cual ha debido establecer alianza para gobernar.
IV
En la conformación de las directivas y comisiones
de la Cámara de Diputados y el Senado, la articulación de la alianza de
Gobierno se está jugando su primera “prueba de fuego”, obteniendo éxito pleno a
la hora de escribir esta nota, en las primeras, no así en las segundas donde
aún los acuerdos se negocian.
En materia de liderazgos, en la nominación de
autoridades de primer y segundo nivel se destaca la presencia de personalidades
con “mayor calle” en la empresa y gremios empresariales que en las lides de la
política, considerando, los liderazgos que encabezan los ministerios sólo
un tercio (8 de 24) militan en algún partido vigente o en disolución.
En el plano del relato y la acción durante los
primeros días de Gobierno, de lo que se trata es de poner en práctica la
referencia expresada en tiempos de campaña; que apunta a la
adecuación a la realidad chilena de las experiencias de Gobierno habidas en
Europa y América donde la ultraderecha ha sido favorecida por los electores.
Y, aunque algunos analistas se atreven a
presagiar una “recatada, prudente, moderada y de bajo perfil” performance,
parecida a la observada en la experiencia de Gobierno liderada por Giorgia Meloni, Primera
Ministra de Italia, lo que nosotros hemos observado es que dialogan, coquetean
y se asemejan más, con las expresiones al filo de la locura de Orban en Hungría, Trump en USA, o Bukele, Bolsonaro y Milei en Latinoamérica.
Hoy, a tres semanas de instalado el Gobierno, lo
observado apunta justamente en el sentido contrario a lo que podríamos asociar
políticamente a los conceptos moderación, recato o prudencia.
IV
Tal vez pretendiendo instalar una señal, que
simboliza y refuerza, que, la idea de un Gobierno de emergencia focalizado, en
el crecimiento económico, la seguridad ciudadana, y contra la migración ilegal,
va en serio; literalmente “se ha comenzado a picar” ……. la zanja prometida en
la frontera norte, transformándose aquello en la primera acción del nuevo
Gobierno.
El mismo propósito seguramente persigue el retiro
de Contraloría de todos los proyectos de ley aprobados y despachados a ley por
el Congreso, algunos permaneciendo allí por más de tres meses, según ha
trascendido (¿?).
En materia administrativa, la Ministra de
Seguridad se dio el gustito, (al puro estilo de D. Trump) de despedir a la
tercera autoridad y encargada de labores de inteligencia de la PDI, cuya
gestión era altamente valorada en el servicio y entorno de trabajo, cuestión
que causó la reacción inmediata de la Contraloría y la Cámara de Diputados,
obligando a la jerarquía del Servicio a ratificar la decisión para darle la
“cobertura legal”.
Una lección bien aprendida de la vieja costumbre
de actuar en política con los hechos consumados que nos la enseñó Julio César
cuando destrozando la Democracia instaló el Imperio en la Roma Antigua.
Pero tal vez lo más significativo para
identificar la matriz que guiará la conducta y comportamiento
rutinario del nuevo Gobierno sea, la performance mediante la cual las nuevas
autoridades debieron actuar para “apagar el primer incendio” que deberán
sofocar, el alza del petróleo y
sus consecuencias provocada por la guerra de Irán.
Como los incendios no se planifican, tampoco se
planifican las estrategias para apagarlos, el Ministro de Hacienda vió en
el hecho una oportunidad para aplicar un dogma del neoliberalismo, dejar
que el mercado haga su tarea, ignorando el MERCOP y traspasando totalmente el
costo del alza del petróleo y sus secuelas a la población.
Los recursos no usados del fondo creado para
aquello, podrán así sumarse al tres por ciento generalizado de reducción del gasto
público, que cada institución deberá procesar, para compensar la rebaja de
impuestos a los más ricos y supuestamente afianzar desde el Estado la capacidad
de inversión del sector privado que también supuestamente traerá consigo el
crecimiento económico perseguido.
El asesor comunicacional del segundo piso de
apellido Valenzuela, (el mismo que trató de parásitos a los funcionarios
públicos), envestido ahora él mismo de la condición de tal, olvidó que la
campaña electoral había concluido, y, para comunicar la medida al país, y
principalmente a la población que sufrirá el daño, en las mesas y su vida
cotidiana, no se le ocurrió nada mejor que culpar al anterior
Gobierno.
La frase utilizada para ello pasará a la historia
del anecdotario político chileno. “Nos han dejado un Estado quebrado”, frase que
rápidamente fue replicada en boca de la Ministra Vocera de Gobierno, y
autoridades de otros ministerios ávidos de “cuñas” para salir en la tele; hasta
que autoridades que sí conocen el significado técnico de la frasecita usada,
ingresaron al debate a limpiar la embarrada.
La guinda en la torta fue el retiro del apoyo
político a la presidencia de las Naciones Unidas a M. Bachelet
Antes de terminar la tercera semana de Gobierno un
destacado analista político titula su comentario publicado en YouTube “el
Gobierno de Kast se va a pique en
las encuestas”.
V
En la otra vereda no observamos mucho movimiento
y la inserción del progresismo en el paisaje demorará un tiempo en
visualizarse, cosa previsible considerando que es el Gobierno el que, en las
actuales condiciones, dispone de las herramientas para tomar la iniciativa
política.
Además de la construcción de un relato orientado
a alertar a los sectores vulnerables mayormente afectados por la pérdida de
derechos sociales, que el propio Gobierno ha anunciado, es poco más lo
que hoy corresponde hacer.
Aun así hemos sido gratamente sorprendidos con la
exitosa reunión realizada en Viña del Mar el viernes pasado de los Alcaldes
progresistas de la Región pronunciándose en contra del anunciado perdonazo al pago de
contribuciones y otros impuestos que afectan a los más ricos, y anunciando que
liderarán las acciones por la defensa del financiamiento de los derechos sociales
canalizados por el Municipio y benefician a los más vulnerables que se
verán afectados con la medida en cuestión.
En este contexto, más temprano que tarde, el
pueblo organizado aparecerá en escena como actor político preponderante, jugando su rol y formando parte de ese paisaje político en construcción.
Para quienes han manifestado inquietud ante la
ausencia de liderazgos levantando hoy las banderas del progresismo, cabe
recordar que, la propia experiencia ha demostrado que, al menos en Chile, en materia de liderazgo,
“no por mucho madrugar amanece más temprano”.
Lo primero es articular una alianza para que que madure
hasta transformarse en coalición política para enfrentar las próximas
elecciones que vendrán.
Y para ello hay tiempo.
El suficiente para construirla en torno a un
relato que rescate, más que la borrachera ideológica asociada a la agenda mediática, el ideario estratégico
del progresismo, coronado en una épica fundada en la defensa de los valores por
los cuales valga la pena luchar.
Profundizaremos esta idea el próximo mes.